Estreno de «DOKTOR FAUSTUS», por Pau Codina

Estreno oficial de “Doktor Faustus” para violonchelo solo (obra ganadora del 31 Premio Federico Mompou 2010), por Pau Codina . 

«Doktor Faustus» – oficial premiere by Pau Codina, 11/12/2011

Entrega del 31 Premio Internacional de Composición Federico Mompou

OBRA GANADORA 31º PREMIO INTERNACIONAL FREDERIC MOMPOU, 2010

PRÓLOGO para la Edición en Boileau, por Jesús Gil Vilda.

En 1948 Thomas Mann envió a Arnold Schönberg un ejemplar de su libro Doktor Faustus con una dedicatoria en la que le confesaba que se había inspirado en él para construir el personaje de Adrian Leverkühn. Pero, lejos de sentirse halagado, a Schönberg no le gustó la idea de que la gente pensara que el dodecafonismo era un invento del Demonio y no suyo.

No era la primera vez que Mann se inspiraba en el esfuerzo intelectual de un compositor contemporáneo para edificar sobre las agonías de la creación una de sus obras maestras. El protagonista de La muerte en Venecia, el escritor en bloqueo creativo Gustav Aschenbach, al que su autor retrata como «poeta de todos los que trabajan al borde de la extenuación», está inspirado en Gustav Mahler. Thomas Mann pertenecía a una familia con igual amor por la música como por el suicidio. «No soy un hombre visual, sino un músico desplazado a la literatura», escribe en 1947.

Ambas vertientes están retratadas en lo que son para mí sus dos obras más asombrosas y cautivadoras. La agonía de la creación de Leverkühn y Aschenbach se eleva en ambas novelas sobre los temas aparentes, la homosexualidad no reconocida y la posesión infernal, para retratar uno de los dramas de la creación musical actual: ¿Cómo evitar repetirse sin dar la espalda al público?

Antonio Ballestín, compositor dotado, transita por esa senda tan estrecha, tan indefinida en su recorrido y en su meta, y a la que cualquier artista, digan lo que digan, aspira. Del mismo modo que Mann se autodefine como un músico desplazado a la literatura, Antonio Ballestín puede que sea un escritor desplazado a la música. Admiro su decisión de ser un compositor narrativo. Y esta partitura es una buena prueba de ello, estructurada en nueve episodios, es fiel al texto de Mann en cuanto a patrón dramático y narrativo, dejando en el público una sensación de haber sido saciado de principio a fin: Posesión Diabólica; Retorno a la Consciencia; Lamento; Meditación Dialéctica; Exposición al Diablo y Victoria de Él; Melancolía y Delirio; Locura, Esquizofrenia y Risa Demoníaca; Rendición del Bien. Estas son sus partes narrativas, las cuales, me consta, pasaron por un riguroso proceso de articulación.

Intuyo además que Ballestín sucumbió a cierta identificación con Leverkühn durante su búsqueda interior para esta partitura y que esa autoexigencia abrió en él una puerta interior a un material nuevo que desconocía poseer. En cierta medida, esta partitura es un privilegio para todos nosotros, además de por sus evidentes atributos musicales, porque nos permite ser testigos de una prometedora carrera.

Jesús Gil Vilda (escritor)

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